
beber mucho líquido, protegerse del sol, ventilar adecuadamente los espacios, prestar atención a las personas más frágiles como niños y ancianos y, en definitiva, actuar con sentido común sin confiarse en exceso son las claves para prevenir las consecuencias de la ola de calor
Acondicionamiento de la casa: evitar la entrada del sol y el calor. Con ese fin deben mantenerse las persianas bajadas e incluso cerrar las ventanas si el aire de la calle es muy caliente. Cuando llegue la noche hay que procurar subir todas las persianas y abrir las ventanas. No deben dejarse en los vehículos a los niños ni a las personas mayores. Actividad física: evitar esfuerzos físicos que generen intenso sudor. Si se hacen es mejor aprovechar la primera o la última hora del día. Vestido: es importante protegerse del sol con un sombrero y ropa ligera que transpire. Es mejor utilizar vestidos anchos y calzado cómodo.
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